Concejales de Maracaibo SE VOLVIERON LOCOS Aumentan Impuestos en una ciudad destruida por su Alcalde @Willy_Casanova

concejales de maracaibo 2019

Concejales fijaron impuestos en 15 petros como base: Bs.S 570.000 en promedio

Cámara Municipal de Maracaibo, conformada en su totalidad por ediles socialistas, reformó el 27 de diciembre pasado la ordenanza de Licencia e Impuesto a las actividades económicas comerciales, industriales, de servicio y de índole similar.

 

La recaudación tributaria de Maracaibo no se escapó de la hiperinflación y de las medidas económicas del Gobierno. A finales de enero, los contribuyentes de la ciudad deberán empezar a cancelar sus actividades económicas anclados al petro y con un incremento incuantificable.

La Cámara Municipal de Maracaibo, presidida por Jessica Gascón, y conformada en su totalidad por ediles socialistas, reformó en la última sesión de 2018 la Ordenanza de Licencia e Impuesto a las actividades económicas comerciales, industriales, de servicio y de índole similar, vigente desde 2013.

Los últimos de cada mes, los comerciantes pagarán la alícuota base de impuestos fijada por la Cámara Municipal en 15 petros, lo que representa un aumento exorbitante en relación con el monto establecido en la ordenanza aprobada en hace poco más de 5 años, que establecía como retribución las 6 unidades tributarias (U.T.) para todas las actividades económicas y se cancelaba de forma trimestral.

El último monto de la UT del año pasado fue de 17 bolívares soberanos. Los tributarios solo cumplían, hasta finales de 2018, con Bs. S 102.

“El impuesto anterior no representaba nada. En esa ordenanza se establecía una alícuota que quedó en 0,000 tras las reconversiones monetarias (…) Estamos en un periodo económico especial producto de la guerra económica y la hiperinflación. Esto es para que el municipio tenga mayor cantidad de inversión de sus recursos”, explicó el primer vicepresidente de la Cámara Municipal, José Sierra.

En la resolución, aprobada por la Cámara el 27 de diciembre de 2018, los concejales coincidieron en que la recaudación tributaria es la prioridad para la ciudad, y acordaron que los impuestos se pagarían con base en el valor del petro ese día.

Sin un respaldo constitucional ni aceptación comercial, hoy la criptomoneda se cotiza en 38.195,07 bolívares soberanos y aumenta cada día. Si el tributario cancelara este 3 de enero los 15 petros correspondientes y legalmente establecidos, el monto total sería de Bs. S 572.926,05. Y el último día del mes el valor será más alto. En dólares, a la tasa premedio del paralelo actual, serían unos 750.

“La primera intención es garantizar los ingresos justos al municipio para solventar el tema del alumbrado público, el asfaltado, la recolección de la basura, y el transporte público (…) Tenemos que ajustar a la ciudad a la realidad del país en el marco del plan Maracaibo Renace”, comentó Sierra.

El concejal precisó que la Alcaldía prevé un aumento de ingresos de más de 500 mil % en comparación al año anterior.

“Del 100 % de los contribuyentes, solo pagan cerca de 20, es la realidad. Pero tenemos previsto que si ellos continúan así, veremos un incremento significativo en los ingresos. Ya era necesario que esta reforma se hiciera”, dijo.

Actividades económicas

El representante de la Cámara enfatizó que en la nueva ordenanza se desglosaron todas las actividades económicas, de mayor a menor escala.

En 2013, se comprimieron en 35 grupos. En esta oportunidad, incluyeron más de 200 ocupaciones específicas, incluyendo el comercio informal.

“Lo mínimo tributable son 15 petros, es la base imponible oficial. De acuerdo con la clasificación económica que se realice, hay una alícuota establecida para cada sector y cada actividad (…) Tras varias consultas logramos hacer una ordenanza lo más justa posible, tanto para los que van a tributar como para los ingresos del municipio, que se reinvertirán a la calidad de vida de los ciudadanos”, precisó Sierra.

Especificó que el monto imputable son las ganancias. “Esto no es un impuesto de confiscaciones tampoco”, dijo, al tiempo que resaltó que las tablas las maneja el Servicio Desconcentrado Municipal de Administración Tributaria (Sedemat).

El concejal señaló que los impuestos para los comerciantes informales es “unacuota mínima” establecida en la ordenanza.

“Ellos no tendrán dificultad para cancelarla. Nadie debe tener miedo, a nadie se le va a atropellar, a quitar su derecho al emprendimiento, lo que queremos es que responsablemente demos un paso al frente juntos para construir la Maracaibo que todos queremos. Una ciudad para la vida, una ciudad modelo, que la veremos a partir de estos nuevos ingresos“, puntualizó.

Fuente Versionfinal.com.ve

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#OPINIÓN Sociólogo Ender Arenas: La crisis del país vivida por mi perro @RojasYArenas

Se llama Rufus, es un Shar Pei, llegó a mi casa en  abril de 2011, todavía el país vivía la euforia de los altos precios del petróleo y Chávez todavía era presidente y se hacía llamar por los suyos “El Eterno”. Entonces Rufus vivía, como muchos, cómodamente de los precios del petróleo y del ingreso que, en aquellos años antes de la explosión de la crisis, tenía mi mujer y el mío un poco más modesto pero que nos alcanzaba para darnos ciertos gustos, uno de ellos, era comprarle, a Rufus, en el exterior una bolsa de Acana, una marca canadiense de comida para perros.

Debo aclarar que “Acana” está elaborada con carnes selectas de sus propias granjas: una tasa de esa bolsa de comida contiene carnes, aves, huevos y muy pocos vegetales. Caramba, como gozaba Rufus de esa comida, la devoraba en cuestión de segundos.

Sin darnos cuenta nosotros, pero Rufus, sí que lo notaba, las cosas empezaron a cambiar y de Acana derivamos, a las también muy buenas Dog Chow o Pedigree, pero más baratas. Eso fue a finales del 2012 y comienzo de 2013, una etapa del país que parecía llegar a su fin y Chávez también, el presidente murió y Rufus, lloraba, no por él (que sabe un perro de presidentes muertos) sino porque en ese preciso momento su menú sufrió un cambio profundo que a él le produjo una diarrea y vómitos a diarios por varias semanas. Habíamos cambiado hacia las más baratas de las marcas, primero fue Centinela hasta caer en lo más bajo: a la incomible SuperCan que compraba al detal en bolsitas de a kilo en el mercado Periférico de La Limpia

Rufus, cambió de ánimo, deprimido y rabioso al mismo tiempo hizo varios intentos de morderme y en venganza me destrozó dos pares de zapatos, los únicos Rossi que me quedaban de la bonanza salarial del profesorado universitario y me destrozó dos bluyines y un saco azul con el que hice mi debut en un programa de televisión.

Pero, Rufus, al que quiero como si fuera un hijo no sabía lo que le esperaba todavía. El no sabía que no habíamos tocado fondo (los perros tampoco tienen porque entender los vaivenes de una crisis que por demás todos hemos llamado humanitaria, como si fuéramos los humanos los únicos que la sufrimos). El país siguió empeorando, se ha hecho irreconocible durante toda la administración Maduro (¿administración dije?). Del país que éramos ya no hay sino un lejano recuerdo nostálgico.

Tengo que decirles que Rufus es sumamente inteligente, si puede decirse eso de un animal, y a lo mejor no es que lo entendió pero cuando ni siquiera pude conseguirles el SuperCan y tuve que darle cascaras de papas y de pepinos con sus semillas, creo que me lo agradeció, pues no soportaba la SuperCan y a lo mejor no era que le supiera mal, sino que no soportaba haber caído tan bajo.

Ahora ya no puedo darle las cascaras de hortalizas y tubérculos, como ustedes, saben su precio se fue a la nubes.

Rufus se ha enfermado y temo que incluso no llegue a darnos el “Feliz año nuevo”, Esta flaco, flaquito. Se le ve el costillar, vomita a diario, tiene un parpado caído y cojea de la pata trasera derecha. Creo que le ha caído mal el mango…..yo estoy desesperado. Estoy a punto de perder a uno de mis mejores amigos, sino el mejor.

@RojasyArenas

#Regionales #Lecheria Alcalde @ManuelFerreiraG Pide a Concejales Aprueben Créditos Adicionales

Más de 12 millones de Bolívares Soberanos pidió el Ejecutivo Local para beneficiar a los empleados públicos incluyendo un bono 

Solicitó a la cámara municipal de Lechería aprobar créditos adicionales enviados para pago de salario de trabajadores

El Alcalde de Lechería, Manuel Ferreira, informó que solicitó al Concejo municipal la aprobación de dos créditos adicionales con la finalidad de pagar los sueldos de los trabajadores así como las pensiones y jubilaciones de la última quincena del año 2018.

Ferreira explicó que “enviamos dos solicitudes de créditos adicionales a la cámara municipal, uno por un millón setenta y ocho mil ciento cuarenta con noventa y seis sentimos (Bs 1.078.140,96) para la policía municipal y el segundo por once millones veintidós mil ochocientos treinta y seis (Bs 11.022.836,00) para los trabajadores de la Alcaldía, el concejo municipal y demás institutos autónomos, para el pago de los sueldos y salarios de nuestros empleados publicos, así como de nuestros jubilados y pensionados”

En ese sentido, el Ejecutivo municipal de la localidad turística El Morro Licenciado Diego Bautista Urbaneja, detalló que se encuentra en superávit por lo cual “hemos incluido un bono de fin de año para los trabajadores, por lo cual esperamos que los ediles sesionen de manera extraordinaria para permitir que los trabajadores puedan terminar de pasar tranquilos las fechas decembrinas”.

El Alcalde Manuel Ferreira anunció que además se encuentran desplegados en la rescate del alumbrado público del municipio, donde destacó el logro de la restitución del servicio electro en el sector Casco Central.

NP

 

¿Quién Se Queda Aquí? Por @LuisVicenteLeon

Luis Vicente León

Luis Vicente León.- Esta crisis es quizás la peor de nuestra historia. No sólo por la magnitud del deterioro, que ya es bastante, sino porque esta ocurriendo sin necesidad. Es una crisis inducida, por la ideología, por la ignorancia o por las dos, el resultado es igual. Ver la situación en la que se encuentra el país da rabia, frustración, asombro, miedo, pero sobre todo, mucha tristeza.

Venezuela sin medicinas. Con la infraestructura en el piso. Con la inflación más alta del mundo. Sin billetes ni monedas para pagar. Con escasez galopante. Mendigando una caja de comida del gobierno que puede o no puede llegar y de la que dependen familias completas que no pueden protestar a riesgo de perder lo que les dan.

Y entonces entiendes a los que se fueron y a los que se van. Primero lo hicieron muchos de los que más tenían. Llevaron sus familias y patrimonios lejos para protegerlos de lo que temían que pasaría y pasó. La pulverización del valor de sus inversiones en Venezuela.

Después se fueron muchos de los más educados y formados. El país se les volvió hostil y cavernícola. Su desarrollo profesional estaba comprometido. Mientras la tecnología, la ciencia, la medicina, la educación avanzaba en el mundo a pasos agigantados, en un mundo globalizado, su país retrocedía hacia una primitivización inimaginable en el siglo XXI. En un focus group nos decían:  “Venezuela es Macondo. Y Macondo es bello y sabroso, pero ahí no se puede vivir”. Se fueron entonces los doctores más preparados…y los más jóvenes. Los ingenieros más audaces…y los más jóvenes. Se fueron los economistas más internacionales…y los más jóvenes, los administradores, los periodistas, los músicos (incluyendo los cuatristas), siempre los más dispuestos a asumir riesgos…y los más jóvenes.

Y entonces comenzó lo que tenía que comenzar. Se están yendo los demás. Los que no tienen patrimonio que perder, pero si familias que mantener, en el medio de una hiperinflación espantosa que no saben como enfrentar ni entender. Es María sin compañía. Es Richard para Panamá. Es Linda para Madrid, Juan para Bogotá, Francisquito para Quito y Johnny para donde lo deje el autobús rumbo a Lima.

Y las despedidas de cada día ponen esa tristeza en el alma y en el corazón de la población que se queda y la que se va y deja el país más prometedor de América Latina, convertido en fabricas moribundas, constructoras en terapia intensiva, medios de comunicación con bombonas de oxígeno, colegios sin maestros, universidades sin  PhD’s, ni internet, hospitales sin especialistas, teatros sin artistas…pueblos, calles y casas muertas.

Y ¿saben qué? Que nadie puede parar este desangre con discursitos, amenazas, prohibiciones, ni mensajitos de autoayuda.  Sólo logrando que la población entienda el reto: participar en todos los tableros para defender el regreso a la racionalidad económica y a la democracia real. Unirnos alrededor de un ideal y de un sueño y articularnos para lograrlo. Sólo así podremos poner el torniquete, operar, coser la herida y volver a empezar. ¿Qué cuál es la palabra mágica? La de siempre:  Unión, y todo aquello y aquellos que la estimulen serán la llave del éxito…y viceversa.

@luisvicenteleon

Nota del Editor: Este artículo es del portal Finanzas Digital del 3 de febrero 2018

 

#20Dic Titulares Caiga Quién Caiga Ni Cenizas Quiere dejar Nicolás

Audio por Youtube

Canal El Venezolano Radio por https://www.spreaker.com/user/anmon/20dic-titulares-caiga-quien-caiga-ni-cen?utm_medium=widget&utm_source=user%3A14852&utm_term=episode_title

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#IMPELABLE #Reportaje En 1998, los venezolanos eran ricos y no lo sabían por @HolmanRodriguez

Con el chavismo, Venezuela pasó de ser uno de los países más prósperos de la región a la ruina.

La Venezuela modelo 2018 es otro país, muy diferente al de 1998 y en casi todos los aspectos ha desmejorado. Incluso, de acuerdo con las cifras, esa rica nación muestra hoy algunas facetas de hace 50 y hasta de hace 60 años.

Venezuela era una potencia latinoamericana. Un país que gracias a los inmensos recursos petroleros se daba el lujo de contratar trabajadores extranjeros (entre ellos, decenas de miles de colombianos) o importar miles de toneladas de los mejores alimentos de Europa, Asia y Estados Unidos.

Su poderío económico se podía constatar con el hecho de que tuvo una frecuencia semanal Caracas-París, y viceversa, del Concorde de Air France, el avión más sofisticado y con pasajes más costosos de los años setenta y ochenta en el mundo, y a cuyo territorio arribaban y del que salían las más importantes aerolíneas del mundo, además de que tenía una compañía aérea nacional de peso como lo fue Viasa.

Ni qué decir de sus impresionantes autopistas, puentes, edificios o represas, que en los años setenta y ochenta eran la admiración y envidia de los latinoamericanos.

Precisamente y como hecho anecdótico, 1998 fue el último año en el que Venezuela tuvo el mayor producto interno bruto per cápita (relación entre el valor total de todos los bienes y servicios generados por la economía en un año y el número de sus habitantes) de América Latina. Hoy, 20 años después, la patria de Simón Bolívar está en el octavo lugar en esa medición y casi a la par de algunas naciones centroamericanas que luchan por salir de la miseria.

Pero eso es apenas el comienzo de la destorcida que ha estado viviendo Venezuela.

Aunque en los primeros años del chavismo, a decir verdad, el país obtuvo logros importantes en materia social y económica, gracias a la renta petrolera, que con una producción de más de tres millones de barriles diarios permitió llevar a cabo grandes obras que, por ejemplo, bajaron la pobreza del 49 al 18 por ciento.

Sin embargo, ese modelo era insostenible en el tiempo, pues los precios cayeron y la producción de crudo declinó por falta de mantenimiento, sabotajes y también por una gran huelga de trabajadores petroleros entre finales del 2002 y comienzos del 2003 que golpearon la industria petrolera, la gallina de los huevos de oro de la economía venezolana.

Fuentes: Fondo Monetario Internacional, Banco Mundial, Banco Central de Venezuela, OPS , Ministerio de Planificación, FAO, Unicef. Cálculos Universidad Central de Venezuela. Foto: Internacional

Pero quizá lo más grave que le haya sucedido a ese país en 20 años de Revolución del siglo XXI es algo que ha estado taladrando el estilo de vida que solían llevar los venezolanos y se traduce en una involución en aspectos como la pobreza, que casi se multiplicó por cinco y hoy muestra una alarmante cifra que se aproxima al 90 por ciento de la población.

Además, ese país está experimentando un extraño fenómeno que según el sociólogo Édison Arciniega, de la Universidad Central de Venezuela, no sucedía desde la Guerra Federal (1859-1863) y es una “regresión demográfica explicada, entre otros aspectos, por el aumento de las muertes por todo tipo”. Arciniega le dijo a EL TIEMPO que en 2015 murieron 107.000 personas y tres años después, la cifra será cercana a las 180.000 personas.

Fuentes: Fondo Monetario Internacional, Banco Mundial, Banco Central de Venezuela, OPS , Ministerio de Planificación, FAO, Unicef. Cálculos Universidad Central de Venezuela. Foto: Internacional

¿De 29 a 25 millones?

A esto hay que sumarle el éxodo de ciudadanos que comenzó hace 13 años, pero se ha acentuado en los últimos cuatro por la crisis económica. De acuerdo con algunas ONG, podría hacer que de los cerca de 29 millones de habitantes que hay en la actualidad, en el 2020 queden apenas poco más de 25 millones. Para el investigador, “Venezuela hoy debería tener 31 millones de habitantes”.

Esto explica, según Arciniega, otro hecho paradójico y es que con la destrucción de gran parte del aparato productivo, que ha ocasionado un desplome de las exportaciones y la pérdida de miles de empleos, el país se ha convertido en un exportador neto, pero de capital humano, de todo nivel.

Y para completar, la expectativa de vida, un indicador que en un país normalmente muestra incremento, por el mayor acceso a la salud, mejores medicinas o alimentos, en esa nación muestra una caída real, pues en 1998 era en promedio de 72 años y en la actualidad se ubica en un promedio de 70, según la Universidad Central.

Fuentes: Fondo Monetario Internacional, Banco Mundial, Banco Central de Venezuela, OPS , Ministerio de Planificación, FAO, Unicef. Cálculos Universidad Central de Venezuela. Foto: Internacional

El otro signo importante que ha marcado a la sociedad venezolana en los últimos años ha sido la escasez de todo tipo de artículos de primera necesidad como los alimentos, las medicinas, los implementos de aseo y los repuestos.

La falta de divisas para que el sector privado importe y la destrucción de la riqueza se han convertido en un nudo para la producción y la exportación, con lo que deja en manos del petróleo, con apenas 1,1 millones de barriles de producción al día (lejos de los más de 3 millones hace 20 años) la responsabilidad del 95 por ciento de los ingresos del país.

Fuentes: Fondo Monetario Internacional, Banco Mundial, Banco Central de Venezuela, OPS , Ministerio de Planificación, FAO, Unicef. Cálculos Universidad Central de Venezuela. Foto: Internacional

El ingeniero agroindustrial Jhoender Jiménez, dirigente del partido opositor Voluntad Popular, le dijo a EL TIEMPO que “hay un sentimiento de desesperanza y a la gente no le importa nada”. “Hace tres meses, el gobierno lanzó un paquete de medidas económicas y, adicionalmente, la semana pasada subió 150 por ciento el salario mínimo, pero hoy ese sueldo equivale a 5 dólares’.

En plena temporada navideña, dice Jiménez, “los venezolanos difícilmente van a poder conseguir para comer la hallaca, tradicional en estas fiestas”.

Hay un sentimiento de desesperanza y a la gente no le importa nada.

Fuente HOLMAN RODRÍGUEZ
Redacción Internacional
EL TIEMPO
– @holmanrodriguez

 

#OPINIÓN Salvando la democracia liberal de los extremos por @MartinWolf_

Las élites deben reconocer que las economías mal administradas han ayudado a desestabilizar la política.

El compromiso con las reglas de la democracia liberal está en retirada incluso en las democracias consolidadas.

Nada en exceso”. Este lema, también conocido como “justo medio”, aparecía escrito en el antiguo santuario de Delfos. Ese control tiene una relevancia crucial para la preservación de la democracia liberal, que es una frágil síntesis de libertad personal y comportamiento cívico. En la actualidad, hay que recuperar el equilibrio entre estos dos elementos.

Larry Diamond, de la Universidad de Stanford, ha expuesto que la democracia liberal presenta cuatro elementos necesarios y convenientes: elecciones libres y justas; la participación activa del pueblo, como ciudadanos; la protección de los derechos civiles y humanos de todos los ciudadanos; y un Estado de derecho que trata por igual a todos los ciudadanos. La principal característica del sistema son las restricciones que impone a los gobiernos y, por lo tanto, a la mayoría: toda victoria es temporal.

Resulta fácil entender por qué es tan frágil este sistema. En la actualidad esa verdad, por desgracia, no es teórica. En su informe de 2018, Freedom House, una prestigiosa organización estadounidense sin ánimo de lucro financiada con fondos federales, manifestó que: “La democracia está en crisis. Los valores que encarna -sobre todo el derecho a escoger a los líderes en elecciones libres y justas, la libertad de prensa, y el Estado de derecho- son objeto de ataque y están en retirada en todo el mundo”. Esta “recesión democrática”, como la ha denominado Diamond, no se limita a las naciones emergentes o a los antiguos países comunistas, como Hungría o Polonia. El compromiso con las reglas de la democracia liberal, incluido el derecho al voto y la igualdad de derechos para todos los ciudadanos, está en retirada incluso en las democracias consolidadas, incluido Estados Unidos. ¿A qué se debe esto?

En un reciente libro, El pueblo contra la democracia, y en un artículo anterior, Yascha Mounk de la Universidad de Harvard sostiene que tanto el “liberalismo antidemocrático” como la “democracia antiliberal” amenazan la democracia liberal. Bajo lo primero, la democracia es demasiado débil: se sacrifican los lazos sociales y la seguridad económica en el altar de la libertad individual. Bajo la segunda, el liberalismo es demasiado débil: el poder queda preso de demagogos que gobiernan en nombre de una mayoría enfadada, o al menos de una minoría grande, a la que se le dice que son el “verdadero pueblo”. El liberalismo antidemocrático acaba en el gobierno de la élite. La democracia antiliberal, en el gobierno autocrático.

Además, Mounk sostiene que el liberalismo antidemocrático, especialmente el liberalismo económico, explica en gran medida el auge de la democracia antiliberal. Apunta al papel de los bancos centrales independientes y al hecho de que el comercio se rija por acuerdos internacionales salidos de negociaciones secretas llevadas a cabo dentro de instituciones remotas. En EEUU, señala también, tribunales no electos han tomado decisiones sobre muchos asuntos sociales polémicos. En áreas como los impuestos, los representantes electos mantienen una autonomía formal. Pero la movilidad global del capital restringe la libertad de los políticos, reduciendo las diferencias reales entre los partidos tradicionales del centro-izquierda y el centro-derecha.

Ese liberalismo antidemocrático explica hasta cierto punto la democracia antiliberal.

Seguramente sea cierto que la economía liberal no ha ofrecido lo que se esperaba de ella, y la crisis financiera supuso un golpe especialmente severo. Un aspecto de ese liberalismo, la inmigración, ha convencido, como argumenta el escritor David Goodhart en su libro The Road to Somewhere (el camino hacia alguna parte), a mucha “gente de alguna parte” -los que viven anclados a un lugar- de que están perdiendo su país frente a extranjeros poco gratos. Además, instituciones que representaban a la mayoría de la gente común y corriente -sindicatos y partidos a la izquierda del centro- ya no existen o han dejado de cumplir su cometido. Finalmente, la política ha quedado a cargo de la “gente de mundo” -aquellos con libertad de movimiento y un alto nivel educativo-.

Thomas Piketty sugiere que una “izquierda bráhmana” y una “derecha mercantil” dominan ahora la política occidental. Estos grupos pueden presentar profundas diferencias entre ellos, pero ambos están comprometidos con el liberalismo -social, en el caso de los brahmanes y económico, en el caso de los mercantiles-. El pueblo se ha dado cuenta.

Un aspecto a destacar es que aunque el liberalismo antidemocrático haya ido demasiado lejos de lo deseado por una gran parte de los votantes, ese liberalismo no es sólo económico: no se trata únicamente de neoliberalismo. Además, poco tiene que ver con todopoderosas instituciones internacionales, con la excepción discutible de la Unión Europea. De hecho, la prosperidad que desean los países de altos ingresos está muy ligada al comercio internacional. Esto, a su vez, implica necesariamente más de una jurisdicción. Un futuro que no incluya la cooperación internacional en materia de regulaciones e impuestos transfronterizos no será fructífero. Esto es algo que también hay que reconocer.

La idea de que la dimensión económica del liberalismo antidemocrático ha desviado a la gente hacia la democracia antiliberal es exagerada. Lo cierto es que el liberalismo económico mal gestionado contribuyó a desestabilizar la política. Esto ayuda a explicar la reacción nacionalista en los países de altos ingresos. Sin embargo, el tipo de democracia antiliberal que presenciamos en Hungría o Polonia, que tiene sus orígenes en sus respectivas historias, no es un desenlace inevitable en las democracias consolidadas. Será difícil que Donald Trump se convierta en una versión estadounidense de Viktor Orban en Hungría.

Pero no podemos ignorar las presiones. Es imposible que las democracias ignoren el enfado y la preocupación generalizados entre la opinión pública. Las élites tienen que fomentar algo menos el liberalismo, mostrar algo más de respeto por los lazos que unen a los ciudadanos y pagar más impuestos. La alternativa, permitir que una gran parte de la población se sienta desamparada, es demasiado peligrosa. ¿Es concebible semejante reequilibrio? Esa es la gran pregunta.

Fuente: MARTIN WOLF | FINANCIAL TIMES

Por qué el globalismo es bueno para ti Por @GideonRachman

                                                    Foto: Sean Rayford / Getty Images

La ideología nacionalista de Donald Trump no toma en cuenta las lecciones de los años treinta.

La diferencia entre globalización y globalismo puede parecer oscura y sin importancia, pero importa. Globalización es una palabra utilizada por los economistas para describir los flujos internacionales de comercio, inversión y personas. Globalismo es una palabra utilizada por los demagogos para sugerir que la globalización no es un proceso sino una ideología, un plan perverso, impulsado por una multitud oscura de personas llamadas “globalistas”.

En su reciente discurso en la ONU, Donald Trump declaró: “Rechazamos la ideología del globalismo y abrazamos la doctrina del patriotismo”. La semana pasada denunció nuevamente a los “globalistas” en un evento de campaña, mientras la multitud acosaba por el encarcelamiento de George Soros, un filántropo judío considerado como el epítome del “globalismo” por la derecha nacionalista.

No es solo la derecha radical la que ataca la globalización como un proyecto de élite. Muchos de la izquierda han argumentado durante mucho tiempo que el sistema de comercio internacional está diseñado por los ricos y perjudica a la gente común.

Pero este ataque ideológico de derecha-izquierda a la globalización es simple y peligroso. Ignora los beneficios que el comercio ha traído, no solo a las élites, sino a la gente común de todo el mundo. Sugiere que la globalización es una trama más que un proceso. Y al promover el nacionalismo como el antídoto contra el temido “globalismo”, libera fuerzas que son económicamente destructivas y políticamente peligrosas.

Entre 1993 y 2015, el apogeo de la globalización, la proporción de la población mundial que vive en la pobreza extrema casi se reduce a la mitad. El comercio internacional ha ayudado a atraer a miles de millones de personas a la clase media mundial y ha convertido a los países más pobres, como Corea del Sur, en naciones ricas. (Corea del Norte, por el contrario, ha disfrutado de todos los beneficios del aislamiento total de los mercados globales).

El señor Trump y sus acólitos argumentan que esta prosperidad asiática se ha comprado a expensas de la clase media del oeste. Pero los estilos de vida de la clase media en el oeste ahora dependen, en gran medida, del flujo de bienes baratos del resto del mundo. Un iPhone que fue fabricado en su totalidad en los Estados Unidos costaría alrededor de $ 2,000 en las tiendas, o duplicaría su precio actual. La competencia de mano de obra barata en Asia y América Latina ha contribuido al estancamiento de los salarios reales en los Estados Unidos. Pero en lugar de contrarrestar esto a través de la política pública, la administración actual de los Estados Unidos ha impulsado la creciente desigualdad a través de impuestos regresivos.

El Sr. Trump y sus equivalentes europeos también han hablado sobre el mito de que los globalistas cobardes, como el Sr. Soros, están alentando y financiando la migración ilegal. Al hacerlo, fomentan las fantasías paranoicas que llevaron a ataques como el asesinato masivo que tuvo lugar en una sinagoga en Pittsburgh este fin de semana. Para muchos antisemitas, “globalista” se ha convertido en sinónimo de judío. No debería ser necesario declararlo, pero es absurdo sugerir que los “globalistas” han causado la violencia en Siria o Honduras de la que huyen los migrantes.

Los críticos de la globalización tienen todo el derecho de iniciar un debate sobre la migración, el comercio y la inversión. Pero sus “soluciones” son a menudo a medias, y se arriesga a empeorar las situaciones económicas de las personas que pretenden ayudar.

Brexit es, lamentablemente, un buen ejemplo. Las quejas de Brexiters sobre la UE se hacen eco de muchas de las quejas de Trump sobre el “globalismo”. Se culpa a “Europa” por la migración descontrolada, la burocracia internacional y el elitismo. Los Brexiters piensan en la UE como un proyecto ideológico. Ignoran hasta qué punto la legislación europea es a menudo un conjunto de soluciones prácticas para problemas transfronterizos, como el libre flujo de mercancías y el establecimiento de estándares comerciales comunes. Atacar esas soluciones es un poco como arrancar la tubería de una casa. A menos que tengas una idea muy precisa de lo que estás haciendo (y nadie ha acusado a los Brexiters de eso), simplemente creas un desastre horrible.

Lo que está sucediendo en el Reino Unido es un microcosmos de lo que podría suceder en el resto del mundo si un asalto inspirado en Trump al comercio internacional y las cadenas de suministro globales cobra fuerza. Las tarifas que el señor Trump ha impuesto a los productos de China y otros lugares aumentarán el costo de vida para los estadounidenses. Mientras tanto, los temores de una guerra comercial global ya pesan mucho en el mercado de valores.

Los mayores peligros, sin embargo, no son económicos sino políticos. Al denunciar repetidamente a los “globalistas”, Trump ha fomentado la idea de que Estados Unidos enfrenta a un enemigo antipatriótico interno. Eso, a su vez, alimenta las teorías de conspiración que ahora se están convirtiendo en violencia en territorio estadounidense.

Los riesgos políticos también son internacionales. El aumento de las tensiones económicas entre los Estados Unidos y China se está fusionando con un aumento de las tensiones militares sobre temas como Taiwán y el Mar del Sur de China. Tanto Washington como Beijing utilizan cada vez más el lenguaje del conflicto en lugar de la cooperación.

Todo esto recuerda la reacción violenta contra la globalización en la década de 1930, un proceso narrado por Harold James, un historiador de Princeton, en The End of Globalization (El final de la Globalización). James demostró cómo el proteccionismo creciente en la década de 1930 iba de la mano con un aumento de las ideologías radicales y una tendencia a la guerra. Él piensa que es “altamente probable” que la “desglobalización” de hoy también culmine en la guerra.

Los empresarios y financieros “globalistas” sin duda tienen sus defectos. Pero al menos su instinto es ver a los extranjeros como clientes, en lugar de enemigos.


gideon.rachman@ft.com

Derechos de autor The Financial Times Limited 2018

© 2018 The Financial Times Ltd. Todos los derechos reservados.

Subrayado nuestro.

Traducción sujeta a revisión.

 

#LESDACONTODO Ex Guerrillero Salvadoreño al chavismo: El dominó venezolano por Joaquín Villalobos

El chavismo asesinó a la gallina de los huevos de oro, los subsidios al izquierdismo se acabaron y lo que estamos viendo ahora son los efectos. El dinero que sostenía al Gobierno de Nicaragua se terminó y por eso estalló el conflicto actual

La tragedia venezolana no tiene precedentes en Latinoamérica. Algunos consideran que Venezuela puede convertirse en otra Cuba, pero lo más probable es que Cuba acabe pronto convertida en otra Venezuela. Estamos frente a la repetición del efecto dominó que derrumbó a los regímenes del campo socialista en Europa Oriental, cuando hizo implosión la economía soviética. Las relaciones económicas entre estos Gobiernos funcionaban bajo lo que se conocía como Consejo Económico de Ayuda Mutua (CAME). Fidel Castro copió el CAME y se inventó la Alianza Bolivariana para los Pueblos de América (ALBA) para salvar su régimen con el petróleo venezolano. La implosión económica de Venezuela ha desatado un efecto dominó que pone en jaque a los regímenes de Nicaragua y Cuba y a toda la extrema izquierda continental.

Las economías de los ocho regímenes de Europa del Este y Cuba sobrevivían por el subsidio petrolero y económico soviético. Cuando este terminó, los países comunistas europeos colapsaron a pesar de contar con poderosas fuerzas armadas, policías y servicios de inteligencia. Cuba perdió el 85% de su intercambio comercial, su PIB cayó un 36%, la producción agrícola se redujo a la mitad y los cubanos debieron sobrevivir con la mitad del petróleo que consumían. Castro decidió “resistir” con lo que llamó “periodo especial” para evitar que la hambruna terminara en estallido social. En esas circunstancias apareció el subsidio petrolero venezolano que salvó al socialismo cubano del colapso. El dinero venezolano, a través de ALBA, construyó una extensa defensa geopolítica, financió a Unasur, a los países del Caribe y a Gobiernos y grupos de izquierda en Nicaragua, Ecuador, El Salvador, Honduras, Chile, Argentina, Bolivia y España.

Pero, como era previsible, la economía venezolana terminó en un desastre, resultado de haber expropiado más de 700 empresas y cerrado otras 500.000 por efecto de los controles que impuso al mercado. El chavismo destruyó la planta productiva y perdió a la clase empresarial, gerencial y tecnocrática del país. Este desastre terminó alcanzando al petróleo, con la paradoja de que ahora que los precios subieron, la producción se ha derrumbado porque Pdvsa quebró al quedarse sin gerentes y técnicos. El chavismo asesinó a la gallina de los huevos de oro, los subsidios al izquierdismo se acabaron y lo que estamos viendo ahora son los efectos. Más de 3.000 millones de dólares venezolanos parieron la autocracia nicaragüense, pero, cuando el subsidio terminó, el Gobierno intentó un ajuste estructural y estalló el actual conflicto. En mayo de este año Venezuela ¡compró petróleo extranjero! para seguir sosteniendo al régimen cubano.

La economía global está totalmente regida por relaciones capitalistas. La idea de que Rusia y China pueden ser la salvación es un sueño. Rusia es un país pobre con una economía del tamaño de la de España, pero con tres veces más población, y China es un país rico, pero, como todo rico, mide riesgos, invierte para sacar ganancias y si presta cobra con intereses. En la economía mundial, ahora nadie regala nada; Hugo Chávez fue el último Santa Claus y eso se acabó. No hay quien subsidie ni a Venezuela, ni a Cuba ni a Nicaragua. Quizás encuentren apoyos diplomáticos, pero lo que necesitan para no derrumbarse es dinero regalado no diplomacia compasiva.

La consigna para la economía cubana no es socialismo o muerte, sino capitalismo o muerte

Nada va a cambiar a favor, la única esperanza sería que se recuperara la economía venezolana y eso es imposible. El despilfarro y la corrupción hicieron quebrar a Pdvsa, ALBA y Unasur. Hay miles de millones de dólares perdidos y robados. Venezuela está en bancarrota y vive en un caos. Maduro se ha enfrentado a más de 5.000 protestas en lo que va de 2018, los venezolanos sufren hiperinflación, una criminalidad feroz, escases de comida, medicinas, gasolina y dinero circulante; los servicios de transporte, energía y agua están colapsados. En medio de un severo aislamiento internacional la cohesión del bloque de poder se acabó, Maduro está reprimiendo al propio chavismo, a los funcionarios de Pdvsa y a los militares, los tres pilares fundamentales de su poder. Este conflicto está dejando despidos, capturas, torturas, muertos y hasta un confuso atentado contra Maduro.

La brutal represión en Nicaragua acabó la confianza que había generado en el mercado y abrió un camino sin retorno que está arrasando con la débil economía del país. El Gobierno ha regresado a las expropiaciones poniendo terror al mercado y se estima que 215.000 empleos se han perdido; ya no habrá crecimiento, sino más pobreza, más crisis social, más emigración, más descontento, y un irreversible y creciente rechazo al régimen. En Cuba apenas empiezan a hablar de propiedad privada con cambios lentos y torpes hacia una economía de mercado. El régimen teme que el surgimiento de una clase empresarial rompa el balance de poder y tiene razón. En la Unión Soviética las primeras reformas obligaron a más reformas que terminaron derrumbando el sistema. La lección fue que no se podía reformar lo que es irreformable. Paradójicamente ahora la consigna para la economía cubana no es socialismo o muerte, sino capitalismo o muerte, los jóvenes cubanos no resistirán otra hambruna. Sin el subsidio venezolano, la crisis cubana está a las puertas y la débil autocracia nicaragüense flotará sin recuperarse hasta quedarse sin reservas para pagar la represión.

El mayor beneficio del fin de las dictaduras de izquierda será para la izquierda democrática

La defensa estratégica de Cuba ha sido alentar conflictos en su periferia para evitar presión directa sobre su régimen. Por eso apoyó siempre revueltas en todo el continente. Los conflictos en Venezuela y Nicaragua son ahora la defensa de Cuba, ha puesto a otros a matar y destruir mientras su régimen intenta reformarse. La salvaje represión que sufren y la compleja lucha que libran los opositores venezolanos y nicaragüenses no es casual. No se enfrentan a un Gobierno, sino a tres, y con ellos a toda la extrema izquierda. El destino de la dictadura cubana y de toda la mitología revolucionaria izquierdista está en juego. Los opositores sufren dificultades en el presente, pero los Gobiernos a los que enfrentan no tienen futuro. Son regímenes históricamente agotados, luchando por sobrevivir, pueden matar, apresar, torturar y ser en extremo cínicos, pero eso no resuelve los problemas económicos, sociales y políticos que padecen ni los libera del aislamiento internacional.

No hay una lucha entre izquierda y derecha, sino entre democracia y dictadura, en la que el mayor beneficio del fin de las dictaduras de izquierda será para la izquierda democrática que durante décadas ha pagado los costos del miedo y sufrido el chantaje de ser llamados traidores si se atrevían a cuestionar a Cuba. La izquierda democrática debe luchar con los pies en la tierra y asumir sin pena y sin miedo la democracia, el mercado y el deseo de superación individual que mueve a todos los seres humanos. No tiene sentido luchar por ideales y terminar defendiendo a muerte privilegios personales. No hay razones ni morales ni políticas, ni prácticas para defender algo que, además de no funcionar, genera matanzas, hambrunas y dictaduras.

Joaquín Villalobos fue guerrillero salvadoreño y es consultor para la resolución de conflictos internacionales.

 

#Reportaje #ECONOMÍA Análisis: El capitalismo se está volviendo menos competitivo.

Cómo diferentes países están abordando un problema económico creciente

América: donde el capitalismo se ha vuelto mucho menos saludable

Las aerolíneas estadounidenses solían ser famosas por dos cosas: un servicio terrible y peores finanzas. Hoy en día, los volantes aún soportan tarifas ocultas, vuelos tardíos, rodillas magulladas, adaptaciones aplaudidas y alimentos sub-par. Sin embargo, las aerolíneas ahora obtienen ganancias jugosas. Las aerolíneas de pasajeros programadas reportaron una ganancia neta después de impuestos de $ 15,5 mil millones en 2017, frente a los $ 14 mil millones en 2016.

Lo que es verdad de la industria aérea es cada vez más cierto de la economía de Estados Unidos. Las ganancias han aumentado en la mayoría de los países ricos en los últimos diez años, pero el aumento ha sido mayor para las empresas estadounidenses. Junto con una creciente concentración de propiedad, esto significa que los frutos del crecimiento económico están siendo monopolizados.

Las altas ganancias en toda una economía pueden ser un signo de enfermedad. Pueden señalar la existencia de empresas más expertas en desviar la riqueza que en crearla, como las que explotan los monopolios. Si las empresas obtienen más ganancias de las que pueden gastar, puede llevar a un déficit de la demanda. La gente común paga precios más altos de lo que debería, por peor servicio.

The Economist publicó un gran artículo sobre la intensidad competitiva del capitalismo en 2016. Se centró en Estados Unidos. La pieza dividió la economía en alrededor de 900 sectores cubiertos por el censo económico quinquenal de Estados Unidos. Dos tercios de ellos se concentraron más entre 1997 y 2012. La participación promedio ponderada de las cuatro empresas principales en cada sector aumentó del 26% al 32%.

Desde ese artículo , más y más académicos se han interesado en el tema. La última reunión de los banqueros centrales del mundo en Jackson Hole, Wyoming, estuvo repleta de sesiones sobre cómo el capitalismo se ha vuelto menos competitivo. Wonks está hablando de cómo mejorar las cosas. Algunos favorecen un esfuerzo serio para eliminar la burocracia y los esquemas de licencias ocupacionales que estrangulan a las pequeñas empresas y disuaden a los nuevos participantes. Otros examinan un aflojamiento de las reglas que dan demasiada protección a algunos derechos de propiedad intelectual.

Sin embargo, la mayor parte del debate se ha centrado en Estados Unidos cuando se trata cada vez más de un problema global. Entonces, como parte de la iniciativa Open Future, deseamos centrar la atención en cómo se está desarrollando el debate en otras partes del mundo. Lo que queda claro es que a medida que la falta de competencia en el capitalismo se convierte en una cuestión más importante en otros países, exactamente lo que esto significa varía de un lugar a otro.


México: mejorar los mercados es un trabajo aburrido pero vital

México ha elegido enfáticamente a un hombre que les dice a los votantes que la sociedad está amañada contra ellos. Andrés Manuel López Obrador, quien se convertirá en el próximo presidente de México el 1 de diciembre, describe una “mafia de poder” que controla la vida política y económica del país y mantiene bajos a los mexicanos comunes. Este es en parte un término retórico para cualquiera con el que López Obrador no se lleva bien. Pero también resuena porque los mexicanos sienten que la economía está en contra de ellos, una gran parte de los cuales es el débil nivel de competencia.

Bajo Enrique Peña Nieto, los votantes sufrieron titulares casi diarios llenos de historias de corrupción. Gran parte de esto se refería a los aproximadamente 230,000 contratos gubernamentales que se repartían cada año. Sólo el 12% de ellos se licita públicamente; muchos acuden a compinches en lugar de a los postores más adecuados. Esto a menudo lleva a que los consumidores mexicanos enfrenten opciones pobres y precios altos. Pero el problema de la competencia va más allá de los contratos gubernamentales. Santiago Levy, un economista mexicano, sostiene que una regulación gubernamental bien intencionada permite que muchas pequeñas empresas débiles e improductivas sobrevivan, lo que dificulta el crecimiento de empresas más grandes y más productivas.

Históricamente, grandes sectores de la economía de México, como la energía y las telecomunicaciones, estaban controlados por una sola empresa. Una revisión reciente realizada por Cofece, la nueva comisión federal de competencia de México, sugirió que las débiles leyes de competencia obligan a los mexicanos a gastar 2.500mn de pesos adicionales ($ 135 millones) cada año en medicamentos genéricos de lo que de otra manera harían. Una canasta básica de bienes le cuesta a los mexicanos un 30% más de lo que lo haría bajo una competencia perfecta, reconoce Viridiana Ríos, una activista de la sociedad civil.

Irónicamente, el tan difamado señor Peña hizo avances contra esta falta de competencia. Estableció Cofece y se encargó de promover la competencia en México. Sus reformas energéticas han atraído la inversión extranjera en el sector petrolero por primera vez desde la década de 1930; compiten entre sí por contratos a través de un proceso de contratación público y transparente. Las reformas al sector de las telecomunicaciones en 2013 trajeron nuevos actores al mercado mexicano y los precios se desplomaron. El costo de la banda ancha móvil, 30% superior al promedio de la OCDE en 2013, fue 30% inferior a la media en 2016.

El señor López Obrador tiene una profunda y sincera preocupación por los pobres, pero tiende a favorecer el cambio mediante el ejemplo de su propio magnetismo personal en lugar de un desarrollo institucional lento y poco atractivo. Después de su aplastante victoria electoral, Cofece propuso públicamente un plan conjunto para eliminar la corrupción en el proceso de contratación pública. Si el señor López Obrador quiere apoyarlo en la mafia del poder de México, sería un buen lugar para comenzar.


Gran Bretaña: los principales partidos coinciden en que el capitalismo está amañado

Existe una creciente sospecha en Gran Bretaña de que el capitalismo no está funcionando como debería. Jeremy Corbyn, el líder del Partido Laborista, dice que el capitalismo está “amañado”, una palabra que también usa Michael Gove, un prominente ministro del gabinete conservador.

Tienen un punto. Las firmas más grandes en una variedad de industrias en Gran Bretaña tienen más poder de mercado que antes. Esa influencia puede permitirles cobrar precios más altos por un servicio deficiente y pagar salarios más bajos.

The Economist , al dividir la economía británica en 250 subindustrias, desde consultoría de gestión a seguridad privada, calcula que en la última década el 55% de estos sectores se han concentrado más, y que las cuatro empresas más grandes representan una mayor parte de los ingresos que antes de. Otros cálculos encuentran mucho los mismos resultados.

Un documento reciente analiza el poder de fijación de precios de una muestra de empresas británicas. Los investigadores examinan los márgenes de ganancia (es decir, los precios de venta divididos por los costos de producción). Desde la década de 1980, el margen medio en Gran Bretaña ha aumentado más que en Europa o América del Norte.

¿Qué explica la creciente concentración vista en Gran Bretaña? Las fusiones pueden ser una explicación. En los últimos 20 años, Gran Bretaña ha visto alrededor de $ 5 billones en fusiones y adquisiciones de empresas nacionales. Ajustándose por el tamaño de su economía, eso es casi un 50% más que en Estados Unidos.

Es menos claro cómo la concentración afecta a los trabajadores. La evidencia de Estados Unidos sugiere que a medida que las empresas se vuelven más poderosas pueden salirse con la suya ofreciendo salarios más bajos, ya que los trabajadores tienen menos empleadores alternativos. En el conjunto de Gran Bretaña, las empresas más grandes emplean en realidad una menor proporción de empleados que a principios de la década de 2000. En algunas partes del país, sin embargo, los trabajadores parecen tener menos opciones que antes. Cualquiera que sea la explicación, los salarios como proporción del PIB han disminuido durante el mismo período.

Los tipos de establecimientos finalmente están empezando a lidiar con este problema. Liz Truss, una ministra conservadora, se preocupa por cosas como la regulación laboral. Andy Haldane, del Banco de Inglaterra, pronunció recientemente un discurso en el que estaba preocupado por el poder del mercado. Pero el debate es mucho menos avanzado que en Estados Unidos. Las soluciones serias podrían estar muy lejos.

Japón: los mercados se han vuelto gradualmente más abiertos

Si los mercados se están volviendo demasiado acogedores en las llamadas economías “anglosajonas”, donde los vientos de destrucción creativa tradicionalmente soplan más ferozmente, ¿cuál es el estado de la competencia en Japón, famoso por una forma de capitalismo mucho más fácil de manejar?

Ciertamente ha sido peor. En los tumultuosos decenios de 1920 y 1930, los líderes de Japón introdujeron leyes diseñadas no para prohibir los carteles, sino para alentarlos. Durante estos años, una ola de colapsos y fusiones también consolidó el poder económico. Una de estas uniones en 1934 dejó el 96% de la producción de arrabio de Japón y más de la mitad de la producción de acero en manos de una sola empresa. La riqueza y el privilegio de estos “realistas económicos” fueron ampliamente resentidos. En 1921, un miembro del Cuerpo de Justicia de la Tierra Divina, un grupo ultranacionalista, denunció a “millonarios traidores”, instando a sus seguidores a “asesinarlos resueltamente”. Comenzó matando a Yasuda Zenjiro, el fundador de uno de los grandes imperios empresariales, o zaibatsu, que dominaba la economía antes de la guerra.

Después de la segunda guerra mundial, los ocupantes estadounidenses de Japón intentaron romper el zaibatsu . Pero fue como “lidiar con una medusa”, como lo expresó este periódico en 1962. Los antiguos conglomerados familiares evolucionaron a keiretsu , grupos más familiares y menos afilados, que giraban en torno a un banco principal y una empresa comercial, cada uno de los cuales tenía acciones en los demás. Algunos observadores creen que este capitalismo combinado ayudó al crecimiento de Japón, proporcionando crédito barato y generosas ganancias que podrían ser arados en industrias nuevas y más sofisticadas. Otros creen que los arreglos fueron en última instancia contraproducentes. Otros piensan que el capitalismo colusorio de Japón fue en gran parte mítico.

Michael Porter y Mariko Sakakibara han argumentado que las instituciones anticompetitivas de Japón estaban confinadas a las partes de la economía que de todos modos estaban menos expuestas al comercio internacional. Fuera de estos remansos, la competencia era feroz. En muchos casos, la prevalencia de grupos empresariales como el keiretsu solo aumentó la presión competitiva. Cada imperio se sintió obligado a ingresar a todas las industrias prestigiosas, en lugar de concentrarse en lo que mejor hacía. Se lanzaron de lleno a la expansión de la capacidad, independientemente del costo, y mantuvieron con vida incluso a las empresas con pérdidas. Los resultados fueron malos para la rentabilidad de los activos, pero buenos para los consumidores.

En las últimas décadas, Japón se ha vuelto menos distintivo. Esto se debe en parte a que sus mercados se han vuelto más abiertos y sus empresas un poco más atentas a los accionistas. También se debe a que el resto del mundo se ha vuelto un poco más japonés: dominado por compañías ricas en efectivo en industrias más concentradas.

En el lado positivo, las regulaciones del mercado de productos de Japón se han relajado. Ahora no son más estrictos que los de Estados Unidos, según los indicadores de la OCDE. Japón también se ha clasificado consistentemente alto en el indicador del Foro Económico Mundial sobre la “intensidad de la competencia local” en los mercados de bienes.

Menos felizmente, la concentración, en algunas medidas, ha aumentado. En 1994, las 100 principales corporaciones japonesas representaron el 54% de las ganancias de todas las empresas que cotizan en bolsa, según Andrew Karolyi y Dawoon Kim de la Universidad de Cornell. Veinte años después, representaron casi dos tercios.

Pero este aumento en la concentración es leve en comparación con la tendencia en Estados Unidos durante un período similar. Según el trabajo de Kathleen Kahle, de la Universidad de Arizona, y René Stulz, de la Universidad Estatal de Ohio, la proporción de las ganancias totales de las 100 empresas más grandes de Estados Unidos aumentó de menos del 53% a más del 84%. Las firmas líderes de Estados Unidos pueden no ser tan gelatinosas como los grupos empresariales en expansión de Japón, pero son un gran pez.


China: firmas estatales y jugadores privados habitan mundos alternos.

La competencia en China es inusual ya que, dependiendo de dónde se mire, el país tiene muy poco o demasiado. Lo primero es obvio, y se discute más comúnmente. Hay amplias franjas de la economía, especialmente aquellas consideradas estratégicas por el gobierno, que están dominadas por las empresas estatales. Al elegir un banco, una aerolínea o un proveedor de servicios móviles, los consumidores no tienen más remedio que elegir una empresa estatal. En algunos de estos sectores, puede haber muchas empresas estatales: China, por ejemplo, tiene más de 4.000 bancos. Pero como responden al mismo jefe final, el gobierno, y están estrictamente regulados, difieren poco.

Esta falta de competencia causa una serie de problemas. Los consumidores obtienen un trato crudo. Las firmas estatales rara vez tienen una tendencia a los precios, pero sin mucha motivación para obtener ganancias, sus estándares de servicio son notoriamente pobres. Como regla general, los clientes pueden esperar largas esperas y personal malhumorado. Más grave es el impacto económico. Los bancos prefieren otorgar préstamos a empresas estatales, porque saben que en caso de problemas, es probable que el gobierno los rescate. Pero el rendimiento de los activos obtenidos por las empresas estatales es un tercio que el de sus pares privados. China, en otras palabras, asigna mal el capital: demasiados préstamos van a las compañías equivocadas.

Esto no es sólo una preocupación doméstica. A medida que las empresas estatales se expanden en el extranjero, se enfrentan con empresas multinacionales. Otros gobiernos se quejan de que las empresas estatales de China están, en efecto, exportando sus ineficiencias. A pesar de ser menos productivos que sus rivales internacionales, tienen pocos problemas para obtener grandes contratos y activos valiosos gracias al respaldo de su gobierno. China se ha comprometido a hacer que sus firmas estatales tengan una mentalidad más comercial. Pero las reformas son muy lentas, sobre todo porque Xi Jinping, el presidente, quiere que las empresas estatales sean más fuertes, no más débiles.

Menos notado es el hecho de que China también tiene el problema opuesto: demasiada competencia en partes de su economía. En sectores como el carbón, los bienes raíces y los electrodomésticos, muchas más compañías luchan para combatirlo de lo que suele ser el caso en economías avanzadas. En parte, esto refleja la etapa de desarrollo de China: los líderes de la industria todavía están emergiendo. En parte se deriva del control estatal sobre industrias estratégicas. Todos los demás pelean por las sobras.

La competencia feroz ayuda a mantener bajos los costos para los consumidores. Pero los márgenes delgados son problemáticos. Las empresas se ven tentadas a reducir los estándares de seguridad y medioambientales. Además, sin un flujo de efectivo confiable, tienen menos que invertir en investigación y desarrollo. La buena noticia es que este problema debería resolverse más o menos naturalmente. A medida que la economía de China madura y se desacelera, los retornos a escala se vuelven más importantes. Eso hace que la consolidación sea más probable en los próximos años.

Al igual que en Occidente, la consolidación está generando una nueva preocupación: la influencia de las principales plataformas tecnológicas. Compañías como Alibaba y Tencent han adquirido océanos de datos de usuarios. Y tienen una presencia en rápido crecimiento en servicios desde finanzas hasta entrega de alimentos. Sin embargo, para los reguladores chinos, la cuestión no es si estos gigantes tecnológicos se están convirtiendo en monopolios, sino si actúan de acuerdo con las políticas gubernamentales. Se centran en cómo mantener el control, no fomentar la competencia.

Este artículo apareció por primera vez en la sección Open Future de The Economist el 10 de octubre de 2018. Lea más sobre Open Future, la conversación global de The Economist sobre mercados, tecnología y libertad en el siglo XXI.

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