#OPINIÓN ¿Justicia Transicional? o ¿Neofilismo transicional? Por el Dr. @GervisDMedina


El año 1989, es recordado por la caída de los sistemas socialistas de tipo soviético en Europa Central; sin embargo, también es obligado recordar que los venezolanos manifestaron su inconformidad de gobernabilidad, por diversos factores que condujeron años después, un golpe de estado y un enjuiciamiento de su  Presidente.

Ahora bien, es necesario informar a la ciudadanía ¿Qué es una Transición? En términos generales se puede definir: “como una secuencia de eventos políticos e institucionales, que genera un cambio desde un régimen político a otro, a lo largo de un período variable de tiempo”.

El punto de partida, es el régimen político existente el cual, se encuentra sometido a un escenario de presión social y de polarización política. Quien ha generado un determinado factor desencadenante, un escenario de crisis política e institucional, en el curso de la cual se pone de manifiesto, tanto que la ciudadanía o la mayoría ciudadana se niega a seguir siendo gobernada, mientras ese régimen resulta cada vez más incapaz de seguir gobernando como hasta ahora.

A partir de esta crisis se produce una fase de inestabilidad e ingobernabilidad, en la que se manifiesta una dispersión de los actores políticos, al mismo tiempo que el régimen político aparece como incapaz de otorgar gobernabilidad al sistema. Hay además una crisis de credibilidad en el régimen político dominante, el cual no solo es rechazado por una parte de la ciudadanía, sino que además comienza a perder el respaldo social, político y cultural que recibía hasta entonces.

¿Es acaso el rasgo cultural, ideológico y comunicacional más significativo que manifiestan estas coyunturas fluidas en los actores sociales de nuestro país? La pérdida de cohesión política producida por la polarización de los actores, se acompaña con el creciente clima de descrédito y deslegitimación del sistema y sus virtudes, no sólo entre la ciudadanía indiferente sino también entre los propios actores y los defensores de éste.

Entonces, debemos entender que se trata de un proceso, es decir, de una secuencia temporal de operaciones políticas e institucionales, mediante las que un determinado sistema político evoluciona, desde una forma de régimen político y de gobierno hacia otra.

Otra cosa que se debe entender, son los procesos mismos de transición y, en particular, la modalidad legal y extralegal de traspaso de los órganos fundamentales de poder desde la “dictadura” al nuevo régimen democrático e incluso, los grados de violencia social y política implícitos en dicho proceso. A lo que llamo “La Teoría de la Justicia Transicional”.

Es el tipo de justicia sui generis, que tiene una característica temporal, en la cual se da entre las partes en conflicto, es decir, la coalición dominante  y la coalición dominada; las reglas transicionales para poner fin al conflicto y ceder el poder.

Por lo que, una parte ostenta el poder y otra exige garantías para ceder el Poder y volver a la vida ciudadana con garantías y confort cotidiano. Cabe señalar las experiencias de la caída del socialismo de la extinta unión soviética. El régimen cedió sus espacios de control social, pero nadie fue perseguido en esa transición e incluso posteriormente se garantizaron libertades económicas y sociales a los actores de la coalición dominante.

En este aspecto, cabe subrayar la importancia del hecho político e institucional que da inicio al proceso de transición que podemos denominar el “hecho desencadenante” de la transición ya que es precisamente este acontecimiento el que determina la forma y la trayectoria del resto del proceso.

El proceso de tránsito se origina en una decisión política que puede provenir del propio poder o de la presión insostenible de la ciudadanía. En el primer caso, hablamos de una transición endógena originada en el poder, mientras que en el segundo caso es una transición endógena por presión social.

Esta diferencia conceptual aparentemente teórica, tiene suma importancia a la hora de la legitimación de las instituciones anteriores establecidas por la dictadura: las transiciones originadas en el poder, se desarrollan al interior de las instituciones que la dictadura ha dejado implantadas, es decir, se trata de procesos institucionalizados de transición democrática.

En cambio las transiciones democráticas originadas en la presión social y política de los ciudadanos, tiende generalmente a producir un derrumbe de las instituciones fundamentales de la dictadura anterior, de manera que la transición en estos casos, consiste precisamente en el proceso de sustitución de las anteriores instituciones y reglas jurídicas dictatoriales por las nuevas instituciones y normas democráticas.

La Ciencia Política no ha elaborado recetas “ortodoxas” ni siquiera “heterodoxas” acerca de la trayectoria típica de los procesos de transición. Del mismo modo, el componente de violencia social y política puede ejercer un rol de acelerador o retardador de cada fase o momento del proceso. Por lo que, debemos ilustrarnos sobre el tema en cuestión, para verificar si lo que nos ofrece el liderazgo de la oposición a través del joven “Juan Guaidó”, sea el camino hacia el proceso democrático o sea nuevamente el último teléfono de moda, a lo que llamo “Neofilismo Transicional”.

Gervis Medina

Escritor

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