#OPINIÓN Sociólogo Ender Arenas: La crisis del país vivida por mi perro @RojasYArenas

Se llama Rufus, es un Shar Pei, llegó a mi casa en  abril de 2011, todavía el país vivía la euforia de los altos precios del petróleo y Chávez todavía era presidente y se hacía llamar por los suyos “El Eterno”. Entonces Rufus vivía, como muchos, cómodamente de los precios del petróleo y del ingreso que, en aquellos años antes de la explosión de la crisis, tenía mi mujer y el mío un poco más modesto pero que nos alcanzaba para darnos ciertos gustos, uno de ellos, era comprarle, a Rufus, en el exterior una bolsa de Acana, una marca canadiense de comida para perros.

Debo aclarar que “Acana” está elaborada con carnes selectas de sus propias granjas: una tasa de esa bolsa de comida contiene carnes, aves, huevos y muy pocos vegetales. Caramba, como gozaba Rufus de esa comida, la devoraba en cuestión de segundos.

Sin darnos cuenta nosotros, pero Rufus, sí que lo notaba, las cosas empezaron a cambiar y de Acana derivamos, a las también muy buenas Dog Chow o Pedigree, pero más baratas. Eso fue a finales del 2012 y comienzo de 2013, una etapa del país que parecía llegar a su fin y Chávez también, el presidente murió y Rufus, lloraba, no por él (que sabe un perro de presidentes muertos) sino porque en ese preciso momento su menú sufrió un cambio profundo que a él le produjo una diarrea y vómitos a diarios por varias semanas. Habíamos cambiado hacia las más baratas de las marcas, primero fue Centinela hasta caer en lo más bajo: a la incomible SuperCan que compraba al detal en bolsitas de a kilo en el mercado Periférico de La Limpia

Rufus, cambió de ánimo, deprimido y rabioso al mismo tiempo hizo varios intentos de morderme y en venganza me destrozó dos pares de zapatos, los únicos Rossi que me quedaban de la bonanza salarial del profesorado universitario y me destrozó dos bluyines y un saco azul con el que hice mi debut en un programa de televisión.

Pero, Rufus, al que quiero como si fuera un hijo no sabía lo que le esperaba todavía. El no sabía que no habíamos tocado fondo (los perros tampoco tienen porque entender los vaivenes de una crisis que por demás todos hemos llamado humanitaria, como si fuéramos los humanos los únicos que la sufrimos). El país siguió empeorando, se ha hecho irreconocible durante toda la administración Maduro (¿administración dije?). Del país que éramos ya no hay sino un lejano recuerdo nostálgico.

Tengo que decirles que Rufus es sumamente inteligente, si puede decirse eso de un animal, y a lo mejor no es que lo entendió pero cuando ni siquiera pude conseguirles el SuperCan y tuve que darle cascaras de papas y de pepinos con sus semillas, creo que me lo agradeció, pues no soportaba la SuperCan y a lo mejor no era que le supiera mal, sino que no soportaba haber caído tan bajo.

Ahora ya no puedo darle las cascaras de hortalizas y tubérculos, como ustedes, saben su precio se fue a la nubes.

Rufus se ha enfermado y temo que incluso no llegue a darnos el “Feliz año nuevo”, Esta flaco, flaquito. Se le ve el costillar, vomita a diario, tiene un parpado caído y cojea de la pata trasera derecha. Creo que le ha caído mal el mango…..yo estoy desesperado. Estoy a punto de perder a uno de mis mejores amigos, sino el mejor.

@RojasyArenas

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