Extraordinaria #Opinión ¿Usted sabe a quién está votando? por Nicolás Cabrera

¿Por qué asombra que en Brasil, uno de los países más desiguales del mundo, se elija en masa a un candidato que promueve abiertamente casi todas las desigualdades? Duele, desconcierta, invita a la negación. Pero tal vez sea hora de asumir que, para muchas personas, las desigualdades no solo son aceptables sino que, además, son justas.

Hay un cuadro de Klee que se llama Angelus Novus. En ese cuadro se representa a un ángel que parece a punto de alejarse de algo a lo que mira fijamente. Los ojos se le ven desorbitados, tiene la boca abierta y además las alas desplegadas. Pues este aspecto deberá tener el ángel de la historia. Él ha vuelto el rostro hacia el pasado. Donde ante nosotros aparece una cadena de datos, él ve una única catástrofe que amontona incansablemente ruina tras ruina y se las va arrojando a los pies.

Walter Benjamin

El pasado siempre exige derechos. Esa fue una de las máximas que Walter Benjamin predicó para combatir la perplejidad que despertaban los autoritarismos del siglo XX. El ensayista alemán entendía que «la realidad» no es otra cosa más que procesos sedimentados. Un amontonamiento de ruinas. El presente brasilero no es la excepción. Preguntarse por el fenómeno Bolsonaro obliga a escarbar en las raíces más profundas del país. Las oraciones evangélicas, el odio al Partido de los Trabajadores (PT), la nostalgia militar, el racismo recargado o el empoderamiento homofóbico no son causas sino dinamizadores de estructuras más intensas y extensas. Brasil engendró a Bolsonaro antes de que el mismo capitán naciera.

Para entender la génesis social del posible futuro presidente de Brasil podríamos desempolvar centenares de libros, fechas o nombres. Prefiero reivindicar un texto clásico que, como tal, es inoxidable. En el ocaso de la década de 1970, en plena dictadura militar brasilera, el antropólogo Roberto Da Matta publica un ensayo titulado ¿Você sabe com quem está falando? (¿Usted sabe con quién está hablando?) en el que busca comprender cómo se manifiesta cotidianamente una cultura autoritaria. El interrogante que titula el texto, expresa un rito de poder usado diariamente en Brasil para restablecer relaciones jerárquicas amenazadas. Una escena a modo de ejemplo: dos personas desconocidas entre si discuten acaloradamente en la calle después de chocar sus autos. Cruzan insultos y amenazas. Uno de ellos recuerda a la madre del otro. El otro se ofende y retruca: «usted sabe con quién está hablando? Soy teniente coronel de la Policía Militar».

La discusión es un intercambio entre iguales hasta el momento en que el teniente saca chapa. Su pregunta es un gesto autoritario que restablece una jerarquía impugnada o ignorada ante un ataque devenido agravio. La moraleja es simple: ante intentos igualitarios hay sectores que buscan «poner las cosas en su lugar» apoyándose en el «esqueleto jerárquico» históricamente sedimentado de la sociedad brasilera. La personalidad autoritaria es constitutiva de un Brasil que no acostumbra a discutir sus jerarquías; o que, cuando lo hace, despierta reacciones tan virulentas como efectivas para remarcarlas. Una independencia «desde arriba», el último país de América Latina en abolir la esclavitud, amnesia y amnistía colectiva frente a una dictadura de veintiún años, índices inamovibles de desigualdad socioeconómica o violencia social, son apenas algunos procesos históricos que reflejan una sociedad donde todo el tiempo se subraya el lugar que cada uno debe ocupar. Bolsonaro es hijo de Brasil.

En ese contexto, la experiencia del PT fue parcialmente disruptiva. Reconocer derechos a las empleadas domésticas, facilitar el ingreso de negros a universidades o castigar cuando un morador de edificio prohíbe a los empleados usar el mismo ascensor que él –¡hasta el 2004 las empleadas domésticas tenían un ascensor propio para no mezclarse con sus empleadores!– fueron gestos que impugnaban un orden material y simbólico de la «esclavocracia» brasilera. Desde este punto de vista el voto positivo a Bolsonaro y negativo al PT, tienen el mismo sentido social que el «¿usted sabe con quién está hablando?»: restaurar un orden jerárquico desafiado.

Sin embargo, creo que la verdadera potencia de Da Mata no solo está en denunciar los mecanismos por los que los dominantes (hombres blancos, militares, sureños, adultos, heterosexuales) se imponen. Sino también –románticos abstenerse– en mostrar que los propios dominados (mujeres, negros, indios, nordestinos, niños, civiles, homosexuales) pueden adherir a su verdugo o simplemente callarse ante la jerarquía. No es casualidad que Da Matta no analiza posibles respuestas ante la vanidad del teniente. Un silencio que desconcierta, como las actuales elecciones. Guillermo O Donell, al trasladar aquel interrogante al caso argentino, encuentra una respuesta retrucada. Para el politólogo porteño, en Argentina, de tradición más igualitaria y contestataria que Brasil, ante el «¿Usted sabe con quién está hablando?» se responde «¿A mí que mierda me importa?»

En la adhesión a Bolsonaro hay cuestiones más incomodas de lo que estamos dispuestos asumir. En esta misma revista, dije que el capitán es una síntesis de todo lo dominante. Tesis no necesariamente trasladable a su electorado. En el primer turno lo votaron 49 millones de personas de todos los clivajes sociales posibles. Tendencia en aumento para el balotaje. Todavía hay análisis que insisten en que su base social es rica, blanca, sureña y letrada. Una confusión entre principio de realidad y deseo. Dos datos para refutar ingenuidades: en Recife, capital del estado Pernambuco, en el nordeste negro y pobre de Brasil, donde nació Lula, Bolsonaro ganó con un 43% de votos. En Río de Janeiro, a medida que nos alejamos del centro y nos adentramos en la periferia norte y oeste –conocida como Baixada Fluminense– la adhesión al capitán aumenta. En otras palabras, el más que probable triunfo de Bolsonaro no solo es una revuelta de los sectores dominantes, también es un voto a la desigualdad por parte de las personas que la padecen.

En Da Matta, es tan importante la violencia de la pregunta como el silencio de la respuesta. Nos habla de la dominación como relación, del poder como eficacia, del consenso como sometimiento, de la historia como sedimento. Con esto no estoy abonando la teoría de la «manipulación informativa» o la alienación ideológica. Idea solo comprensible en tanto ansiolítico intelectual. Creo que los votantes de Bolsonaro saben perfectamente lo que están escogiendo, así como también saben con quién discutir. Mi lectura propone otro camino: hablamos de uno de los países más desiguales del mundo ¿Por qué asombra que se elija en masa a un candidato que promueve abiertamente casi todas las desigualdades? Duele, desconcierta, invita a la negación. Pero tal vez sea hora de asumir que, para muchas personas, las desigualdades no solo son aceptables sino que, además, son justas.

AUTOR

Nicolás Cabrera

Nicolás Cabrera estudió sociología en la Universidad Nacional de Villa María (Córdoba, Argentina) Vive en Río de Janeiro por una beca de investigación en la Universidad Federal de Fluminense. Es además becario del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET)

#ANALISIS David Morán Bohórquez: La Tragedia de los Comunes y “nuestras” refinerías al 17% @MoranDavid

Refinería Cardón vista desde unos de los barrios aledaños / archivo

Y digo “nuestras” porque la propaganda roja señala que Pdvsa “es de todos”.

Veamos gráficamente como van nuestras refinerías

En el año 2008, nuestras 5 refinerías (Amuay 645MBD, Cardón 310MBD, Puerto La Cruz 190MBD, El Palito 140MBD, San Roque 0,058MBD Total 1,29MMBD) operaban al 77,51% de su capacidad instalada. En el año 2016 operaron al 50,19% de su capacidad instalada, mientras la refinerías de todo el planeta lo hicieron en promedio al 83,7% de su capacidad instalada, según datos del BP Statistical Review

En Octubre de 2018, esas 5 refinerías operan en promedio al 17% de su capacidad instalada. Una verdadera calamidad. Las razones son múltiples: Falta de petróleo, apagones eléctricos, fallas en equipos y sistemas, falta de personal capacitado, etc. Todas ellas reflejo de la “toma socialista” de esos activos de producción, como también los “aguas arriba” en la industria petrolera nacional, donde pasaron a ser bienes comunes, de todos, es decir de nadie.

En la sociedad moderna, los “comunes” son los bienes públicos, accesibles para todos los miembros, incluidos aquellos que no han contribuido a su producción ni a su conservación. El biólogo Garrett Hardin, en el año 1968, describió un dilema que ha hecho una extraordinaria contribución más allá de su ámbito inicial. Sostenía que, en relación con los recursos naturales, se produce la “tragedia de lo común”, de los bienes comunes:el conflicto entre el interés personal de la explotación y el interés colectivo de la conservación acaba convirtiendo la despreocupación por lo común en un perjuicio individual.

La tragedia de los comunes refleja un conflicto social sobre el uso de los recursos comunes (como por ejemplo peces del mar, pastos, bosques, en nuestro ejemplo extenderemos por analogía el caso de la propiedad del subsuelo a las refinerías de Pdvsa) en donde los intereses personales (los del régimen y su grupito en el poder) entran en conflicto con el interés común y colectivo (combustibles y otros productos de refinación de calidad y a buen precio, estaciones de servicio adecuadas, contribución al mejoramiento de las comunidades aledañas a las instalaciones,  ofertas de divisas al mercado cambiario, etc).

El haberlas estatizado de hecho pasó a las manos de un grupito en el poder. Donde su interés mayor fue la sobreexplotación –depredación-de esas instalaciones para su interés personal y la de sus allegados (corrupción, saqueo, falta de mantenimiento, productos a precios irrisorios por debajo del costo de producción, contrabando) sacrificando el interés colectivo. ¿Qué puede hacer hoy el colectivo venezolano, los propietarios difusos,  para recuperar “sus refinerías”?. ¡Nada!. Porque nada tenían

Hoy esas refinerías, en proceso de chatarrización, sólo podrían ser salvadas por el interés individual de renovarlas y preservarlas. Es decir, privatizadas. Si es que todavía se encuentran algunos inversionistas interesados.

Por mi parte me he hecho la idea que Venezuela, gracias al saqueo socialista, será un importador neto de combustibles. No es difícil inferir que con racionamiento incluído.


David Morán Bohórquez es ingeniero industrial y articulista venezolano @morandavid

 

 

Profético análisis sobre la economía: La próxima Recesión

La siguiente recesión

Políticas tóxicas y bancos centrales restringidos podrían dificultar la próxima recesión.

Hace apenas un año el mundo disfrutaba de una aceleración económica sincronizada. En 2017, el crecimiento aumentó en todas las grandes economías avanzadas, excepto Gran Bretaña, y en la mayoría de las emergentes. El comercio global estaba en alza y América estaba en auge; La caída de China a la deflación había sido sofocada; incluso la zona euro era …

Hace apenas un año el mundo disfrutaba de una aceleración económica sincronizada. En 2017, el crecimiento aumentó en todas las grandes economías avanzadas, excepto Gran Bretaña, y en la mayoría de las emergentes. El comercio global estaba en alza y América estaba en auge; La caída de China a la deflación había sido sofocada; incluso la zona euro estaba prosperando. En 2018 la historia es muy diferente. Esta semana, los mercados de valores se desplomaron en todo el mundo cuando los inversores se preocuparon, por segunda vez este año, por la desaceleración del crecimiento y los efectos de una política monetaria estadounidense más estricta. Esos temores están bien fundados.

El problema de la economía mundial en 2018 ha sido un impulso desigual (ver artículo ). En América, los recortes de impuestos del presidente Donald Trump han ayudado a elevar el crecimiento trimestral anualizado por encima del 4%. El desempleo se encuentra en su nivel más bajo desde 1969. Sin embargo, el FMI cree que el crecimiento se desacelerará este año en todas las demás grandes economías avanzadas. Y los mercados emergentes están en problemas.

Esta divergencia entre Estados Unidos y el resto también implica políticas monetarias divergentes. La Reserva Federal ha elevado las tasas de interés ocho veces desde diciembre de 2015. El Banco Central Europeo (BCE) todavía está muy lejos de su primer aumento. En Japón las tasas son negativas. China, el principal objetivo de la guerra comercial de Trump, relajó la política monetaria esta semana en respuesta a un debilitamiento de la economía. Cuando las tasas de interés suben en Estados Unidos pero en ninguna otra parte, el dólar se fortalece. Eso hace que sea más difícil para los mercados emergentes pagar sus deudas en dólares. Un dólar estadounidense en alza ya ha ayudado a impulsar a Argentina y Turquía a problemas; esta semana, Pakistán le solicitó al FMI un rescate (ver artículo ).

Los mercados emergentes representan el 59% de la producción mundial (medida por el poder de compra), en comparación con el 43% de hace apenas dos décadas, cuando se produjo la crisis financiera asiática. Sus problemas pronto podrían volver a las costas de Estados Unidos, justo cuando el auge doméstico del Tío Sam comienza a desvanecerse. El resto del mundo también podría estar en peor estado para entonces, si las dificultades presupuestarias de Italia no disminuyen o China sufre una fuerte desaceleración.

Pisos de la sala de cortes.

La buena noticia es que los sistemas bancarios son más resistentes que hace una década, cuando se produjo la crisis. La posibilidad de una recesión tan severa como la que golpeó entonces es baja. Los mercados emergentes están causando pérdidas a los inversionistas, pero en general, sus economías reales parecen estar aguantando. La guerra comercial aún tiene que causar un daño grave, incluso en China. Si el auge de Estados Unidos da paso a una recesión superficial a medida que el estímulo fiscal disminuye y las tasas aumentan, eso no sería inusual después de una década de crecimiento.

Sin embargo, aquí es donde entran las malas noticias. Como se establece en nuestro informe especial esta semana, el mundo rico en particular está mal preparado para enfrentar incluso una recesión leve. Esto se debe en parte a que el arsenal de políticas aún está agotado de luchar contra la última desaceleración. En el último medio siglo, la Fed (Reserva Federal) típicamente redujo las tasas de interés en aproximadamente cinco puntos porcentuales en una recesión. Hoy tiene menos de la mitad de esa habitación antes de llegar a cero; La zona euro y Japón no tienen espacio en absoluto.

Los formuladores de políticas tienen otras opciones, por supuesto. Los bancos centrales podrían usar la política ahora familiar de flexibilización cuantitativa (QE, por sus siglas en inglés), la compra de valores con reservas de bancos centrales recién creadas. La eficacia de la QE se debate, pero si eso no funciona, podrían probar enfoques más radicales y no probados, como dar dinero directamente a las personas. Los gobiernos también pueden aumentar el gasto. Incluso los países con grandes cargas de deuda pueden beneficiarse del estímulo fiscal durante las recesiones.

La pregunta es si el uso de estas armas es políticamente aceptable. Los bancos centrales entrarán en la próxima recesión con balances que ya están hinchados por estándares históricos; la Fed (reserva federal) vale el 20% del PIB. Los opositores de QE dicen que distorsiona los mercados e infla burbujas de activos, entre otras cosas. No importa que estos puntos de vista estén en gran parte equivocados; nuevos combates de QE atraerían un escrutinio aún más cercano que la última vez. Las restricciones son particularmente estrictas en la zona del euro, donde el BCE se limita a comprar el 33% de la deuda pública de cualquier país.

Techos de gasto

El estímulo fiscal también atraería oposición política, independientemente de los argumentos económicos. La zona euro es de nuevo el caso más preocupante, aunque solo sea porque los alemanes y otros europeos del norte temen que queden con deudas impagas si un país no cumple. Sus restricciones sobre los préstamos están diseñadas para restringir el despojo, pero también reducen el potencial de estímulo. América está más dispuesta a gastar, pero recientemente ha aumentado su déficit a más del 4% del PIB con la economía que ya está en alza. Si necesita ampliar aún más el déficit para contrarrestar una recesión, espere una pelea política.

La política es un obstáculo aún mayor para la acción internacional. Se necesitaba una cooperación transfronteriza sin precedentes para defenderse de la crisis en 2008. Pero el auge de los populistas complicará la tarea de trabajar juntos. Las líneas de canje de la Reserva Federal con otros bancos centrales, que les permiten pedir prestados dólares a Estados Unidos, podrían ser un punto crítico. Y la caída de las monedas puede alimentar las tensiones comerciales. Esta semana, Steve Mnuchin, el secretario del Tesoro, advirtió a China contra las “devaluaciones competitivas”. La creencia del señor Trump en el daño causado por los déficits comerciales se confunde cuando el crecimiento es fuerte. Pero cuando la demanda es corta, el proteccionismo es una forma más tentadora de estimular la economía.

La acción oportuna podría evitar algunos de estos peligros. Los bancos centrales podrían tener nuevos objetivos que dificulten oponerse a la acción durante y después de una crisis. Si establecieron un compromiso con anticipación para recuperar el terreno perdido cuando los infladores de la inflación o el crecimiento son decepcionantes, las expectativas de un auge de recuperación podrían proporcionar un estímulo automático en cualquier recesión. Alternativamente, elevar la meta de inflación hoy podría con el tiempo elevar las tasas de interés, dando más espacio para los recortes de tasas. El estímulo fiscal futuro podría incorporarse ahora al aumentar la potencia de los “estabilizadores automáticos”: el gasto en seguro de desempleo, por ejemplo, aumenta a medida que las economías caen. La zona euro podría relajar sus reglas fiscales para permitir más estímulos.

La acción preventiva exige la iniciativa de los políticos, que está claramente ausente. La volatilidad del mercado de esta semana sugiere que el tiempo podría ser corto. El mundo debería comenzar a prepararse ahora para la próxima recesión, mientras aún pueda.

Fuente: El Economista del portal en inglés Medium.com

 

#Controversial #Recomendado #Opinión ¿Qué se hizo la coherencia política? por Guzman González @MrGuz_

Un día le preguntaron a Mahatma Gandhi, acerca de los factores que destruyen al ser humano. Y él respondió así: la política sin principios. El placer sin compromiso. La riqueza sin trabajo. La sabiduría sin carácter. Los negocios sin moral. La ciencia sin humanidad, y la oración sin caridad.

Justo me he quedado con lo primero “la política sin principios”, pero yo le agregaría “y sin coherencia”. La coherencia en todo discurso es primordial sobre todo cuando hay un país que clama respuestas y soluciones. Ser coherente es tener conexión de unas cosas con otras, pero también significa ser responsables con lo que hacemos y decimos.

Ahora bien, ¿usted cree que es coherente la dirigencia opositora en Venezuela? Yo tengo mi propia opinión, -también soy opositor al Chavismo y Madurismo-, y no es más que la lógica escondida en falsos discursos, que adormecen las ganas de todos. No se puede entender como luego de casi dos décadas sigamos en el mismo lugar, con los mismos gobernantes y las mismas políticas. Por otro lado, las mismas caras con nombres distintos: Coordinadora Democrática, Mesa de la Unidad, Frente Amplio y para usted de contar cuantas coaliciones hemos visto y apoyado para tratar de buscar una salida.

Prefieren darle la mano y abrazos con besos incluidos a Rodríguez Torres, Luisa Ortega Díaz, Gabriela Ramírez, que son responsables y culpables de cientos de casos de muertes y corrupción, hasta el punto de incluirlos en el llamado Frente Amplio, pero que no es “amplio” porque rechazan, excluyen e insultan a líderes como María Corina, Leocenis García, Antonio Ledezma, Diego Arria, ex magistrados y más que se quedan por fuera, pero no continúo la lista para no seguir desnudando a los incoherentes. Este párrafo es brutal, y me disculpan la expresión. Reflexión obligada, diría yo. Los radicales me dirán que esto es dividir, así los han manipulado.

La culpa no es de la vaca, no. La culpa esta vez es de la coherencia política que hace vida en Venezuela. Nos dicen que el Consejo Nacional Electoral (CNE) es ilegal, pero se suman y se inscriben, afirman que el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) es ilegitimo e írrito pero introducen recursos de amparo e interpretaciones constitucionales, declaran que el Ministerio Público es usurpador y sin validez, pero acuden para denunciar casos y más casos, exigen a la Defensoría del Pueblo garantías de Derechos Humanos pero a la vez no la reconocen. Durante la gestión de Julio Borges como presidente de la Asamblea Nacional, se destituyó a Maduro y se desconoció su mandato, sin embargo pasaron unos días e invitaron al propio Nicolás a medirse en elecciones para que se diera cuenta el rechazo del pueblo. También para que no se nos olvide, el 16 de julio del pasado año se convocaron a los ciudadanos a votar por tres preguntas y desconocer a la Asamblea Nacional Constituyente (ANC), y aunque el pueblo votó a favor, pareciera que fue una pérdida de tiempo y de esperanzas.

No me vengan con el cuento aburrido que esto es división, no, no lo es. Y que el enemigo es el Gobierno. En política debemos autocriticarnos, autoevaluarnos y ser sensatos. No podemos callarnos y dejar que los amos dueños de pocos partidos decidan por nosotros. Eso lo hace el PSUV en donde una sola voz decide por ellos y sin dejarlos hablar ni opinar. ¿Queremos ser PSUV? Entonces vamos a exigirles a nuestros dirigentes coherencia y principios. No se puede caer en radicalismos.

La solución que veo a este desastre garrafal, es un acuerdo nacional, gobierno y oposición, es la manera. Ya pasó en Chile. No hay otra. Quítense la idea errada de una invasión militar, eso no pasará. Cuba con más de 50 años en dictadura, en Zimbabue, Robert Mugabe, se consolidó en el poder por 37 años, pero ni la OEA, ONU y el propio Estados Unidos pudo hacer algo.

Tampoco podemos participar en elecciones con el Consejo Nacional Electoral viciado. No se puede caer en el juego del Gobierno. El régimen de Maduro, tiene todos los poderes de Estado a su favor y controlados. Sí, todos porque hasta a la Asamblea Nacional le quitaron la voz. Necesitamos un acuerdo nacional de verdad, no falso. Total, la política es negociación en cualquier parte del mundo.

Imagínese, Dios nos guarde, secuestran a un hijo suyo. Usted tendrá que negociar para que le devuelvan la libertad a su ser, pero estando consciente que con quien va a negociar, es un criminal, un delincuente. Aun así necesita hablar con él y encontrar salida. Señores, hasta Ghandi tuvo que negociar, si lo sé, no eran los mismo tiempos pero los acuerdos en cualquier momento y cualquier parte del mundo son necesarios. Sigue siendo un proceso complejo, y necesita además un reiterado análisis para su discusión. No podemos suicidarnos políticamente y tomar de la mano la contienda electoral como vía única válida y posible. Los acuerdos son necesarios. Es la verdad.

 

Guzman González Urdaneta

Twitter e Instagram: @MrGuz_