Para los Ganadores y Perdedores: Una Reflexión…


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Muchos analizan y revisan números de las elecciones recientemente concluidas. No soy expertos en números pero sí creo que los mismos indican en forma clara que la oposición, si y solo sí en UNIDAD, puede derrotar a HUGO CHAVEZ. Independientemente de la ponderación que se hizo de los porcentajes de los circuitos, en el 2012, la elección es uninominal y el circuito es VENEZUELA. Muchos resultados de los ganadores son en gran medida producto de la unidad y no de las individualidades organizacionales. Por ejemplo en los Municipios Lagunillas, Cabimas, Simón Bolívar, entre otros, el PSUV es el primer partido, solo que la coalición de la unidad derroto su formula. Es decir, la UNIDAD no solo es buena sino necesaria y obligatoria a futuro para sostener cualquier resultado. Se terminaron las hegemonías de los partidos, por lo menos en el lado de la oposición. Ya no me pueden decir, que JUAN PABLO GUANIPA se lance solo, igual ganamos…

Dentro del chavismo arde Troya buscando los responsables de la derrota. A mi juicio, organizacionalmente mejoro sustancialmente solo que no tuvo acompañamiento institucional. Partidos como PCV, UPV, entre otros, no le sumaron en una proporción suficiente para alcanzar las metas. Sin embargo estoy convencido que el Comandante ARIAS CARDENAS, cumplió el papel que le asignaron. El PSUV en la región es la mejor referencia política como estructura. DICK MORRIS y otros expertos en elecciones siempre señalan que lo que gana y pierde una elección es el mensaje. Y es que cuando se pierde una elección, también se gana un aprendizaje: ¿Qué hice o que no hice? ¿Qué dije y que no dije?

Tres falsas afirmaciones derraman sus condimentos en las agendas de los análisis post-electorales; desde las cuales se vienen aseverando, ya sea, pronósticos aciagos (por el lado de la oposición) o tercos empecinamientos (por el lado del gobierno). Pero ninguna de ellas puede explicar el fenómeno que, en vano, se trata, una y otra vez, de despachar. La cuestión vuelve porque no es cuestión resuelta. Preocupa (En el pueblo fundamentalmente). Y es bueno que así sea. Eso demuestra que no se trata sólo de “errores”, sino de algo mucho más grave: ausencia de perspectiva. Esa ausencia genera, inevitablemente, ceguera en la estrategia y, en consecuencia, los desplomes repetidos de quien no sabe para dónde va. Cuando no se tiene clara la perspectiva que se pretende seguir, la política degenera en lo que yo he llamado: pragmatismo inútil, improvisación, ver que nos exige la circunstancia o dicho con mayor precisión: en el electoralismo; la falta de visión nos hace revolcar en lo inmediato, y en lo inmediato, lo que se pierde es dirección. Sin dirección no hay estrategia que valga. Por eso sucede la improvisación, el apresuramiento, la impaciencia. Hay ligereza en el juicio cuando no hay detenimiento en la reflexión; cuando faltan argumentos, es cuando el discurso degenera, y tapa aquella falta con la ofensa y la condena (pero esto ya no congrega, el grado de aglomeración que genera es proporcional al tamaño del carisma del que ofenda). Es curioso cómo, la receta rancia de la oposición tradicional, identificada como derecha, es calcada por candidatos (oficialistas) improvisados que no saben cómo distanciarse de aquello que critican.

La receta de los insultos y los improperios era la única que proclamaba la oposición, por eso es raro que ahora la usen quienes debieron aprender que el tiempo de la confrontación estaba superado. Pero, al parecer, la resaca del triunfo enturbia el proceder de los “profesionales”. Moraleja: el triunfo no asegura la victoria. Lo que ofrece un triunfo son más posibilidades que la derrota (pero, inclusive, si hay capacidad de visión, una derrota puede procurar un triunfo). Si no hay sabiduría, no sirven de nada los triunfos; es más, lo peor que le puede pasar a la arrogancia es el triunfo. Por eso las derrotas sirven. Sirven para hacer autocrítica, siempre y cuando se esté en la predisposición a hacerlo. Por eso tampoco las derrotas son el acabose. La derrota nos derrota si no hay capacidad de asumir la derrota. Es lo que aprendemos de las crisis: las crisis no derrumban a nadie, lo que puede derrumbarnos es el no enfrentar una crisis. Por eso las crisis son el ámbito, por excelencia, de generación de conocimiento. Lo primero es unir, en el caso Zuliano el triunfo de un grupo, de un sector con la realidad. ¿En que cambia el Zulia a partir de Enero?

 

Las falsas afirmaciones que mencionamos, no explican lo que debieran explicar. Son respuestas apresuradas de una pregunta que no existe. Por ejemplo, los analistas afirman que “el pueblo demostró que no quiere hegemonismos”; pero, en esa afirmación, los analistas moralizan algo que debieran explicar, es decir, como no saben cómo explicar un fenómeno político, lo condenan. Dicen que el pueblo no quiere otorgar un poder total; entonces, ¿por qué le da una amplia mayoría al gobierno (amén del método), es decir, el control total de la Asamblea Nacional? En su afán por desacreditar lo que llaman hegemonismo, sólo muestran los pueriles fundamentos teóricos que les sostienen. No hay proyecto político que no busque consolidar su hegemonía; es decir, en política, los proyectos no se proponen para unos cuantos, se proponen para todos. AD Y COPEI en el pasado pensaban que ellos siempre serían los dueños de la escena. Antes de 1998, ni imaginaban lo que les venían. No planificaron porque no sabían. Igual sucede con Un Nuevo Tiempo en el Zulia. Por eso hay conflicto. Si hay hegemonía, el conflicto es menor, aunque el conflicto nunca desaparezca; por eso la política no es cosa fácil, lo fácil es la imposición prosaica, pero esto ya no es política sino guerra.

Cuando el Diputado hasta enero, Mario ISEA estuvo en mi programa de TV, a lo interno me asombre cuando su propuesta base o gran planteamiento para el elector, era la instalación de una sede parlamentaria en el circuito. Después de 11 años de Gobierno, en un circuito como el que le toco, ¿Era eso lo que había que decirle a la gente?

El desencanto, como cuando el amor se acaba, lleva a esta REVOLUCION a someterse a un ejercicio de reflexión muy serio. Hugo Chávez ha tomado una vía peligrosa pero lo más grave es que él sigue oyendo los aplausos y no el silencio de los que no aplauden, de los que siguen sin encontrar lo bueno de esta “REVOLUCION” que sigue siendo puramente semántica.

EL EMPUJON DE ELIAS JAUA

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